Sonriendo con OSHO

Si estas estresado entonces este articulo es para Ti.  Vives en una sociedad que te mantiene la mayor parte del tiempo sujeto a esquemas de pensamientos negativos que se acumulan dias tras dias.

Algo que en lo personal siempre me ha servido para crear un estado de relajamiento ha sido la meditacion. Sin embargo me encontre con un articulo de OSHO,  que me volteo por completo, ya que hace de la meditacion algo activo y alegre.

Te muestro para que lo veas y disfrute:

La meditación de la risa.

La risa nos acerca a un estado mental, que nos centra en el presente, mediante, la   fase del calentamiento, nos acercamos, a lo que llamamos, meditación activa, de la risa, el movimiento, la música, el juego, las carcajadas, nos conectan con la sensación, de no tiempo, acallamos la vocecita, interior, permitiéndonos, sentir, y expresarnos, con el movimiento del cuerpo la voz, ampliando la percepción de los sentidos, conectándonos, con el hemisferio derecho, el de la creatividad, el disfrute, del juego de la risa, del amor.

La risa nos permite, jugar como niños desde el adulto, sintiendo el disfrute de dos formas distintas, la del niño absorto en el juego, la del observador, el adulto cuando, observa al niño jugando. La meditación activa en la risa, nos capacita, para observar, jugar, reír, sentir, estando muy conciente, de que tú eres, un todo.

Mucha gente se sorprende al pensar en la risa como una forma de meditación. La risa no es sólo una de las formas más simples de meditación, sino también una de las de más gran alcance. El acto físico de reír es una de las pocas acciones que implican el cuerpo, las emociones, y el alma. Cuando reímos, nos posicionamos en
el presente. También podemos hacer desaparecer en ese mismo instante el  estrés físico y mental y establecernos en el momento presente ausentes de tensión y preocupaciones.

Practicado por la mañana o en cualquier momento del día, la meditación de la risa puede ofrecernos paz y alegría durante todo el día. Practicada por la tarde, la meditación de la risa se convierte en una potente forma de relajación que nos permitirá lograr e inspirar sueños agradables y reparadores.

Hay tres etapas en la Meditación de la  risa atenta. Cada etapa puede durar de 5 a 10 minutos en función del tiempo que dispongamos:

La primera etapa implica el estirar todo tu cuerpo y  respirar profundamente. El estiramiento debe empezar por las manos y los pies  caminaremos por la habitación o la sala en la que nos encontremos, no se trata de hacer grandes paseos, sino pequeños desplazamientos con los brazos estirados algo separados del cuerpo, formando una  A, e ir abriendo y cerrando las manos para hacer que la sangre fluya a ellas, con los pies haremos diferentes formas de caminar, con los pies planos, de puntillas, con los talones, apoyar solo la parte exterior de la planta, o la interior.

Una vez hecho esto nos fijaremos en la cara y el cuello Estiraremos hacia fuera los músculos en tu cara bostezando, apretando los labios y haciendo muecas o cambiando a voluntad las expresiones de la cara, abriremos y cerraremos los ojos, intentaremos mover las orejas, la nariz, etc. Para mover la cabeza y el cuello, nos detendremos y con las piernas algo separadas, empezaremos a hacer movimientos rotatorios de la cabeza y cuello en todos los sentidos, (adelante, atrás, a los lados, en sentido rotatorio, a un lado y al otro).

La segunda etapa de la meditación es risa pura. Para ello nos tumbaremos en el suelo con los brazos en contacto con el cuerpo y las manos apoyadas encima de la barriga. Las piernas algo flexionadas para que nos permitan apoyar las plantas de los pies en el suelo. De esta manera nuestra espalda estará también totalmente relajada y en contacto con el suelo. Para mayor comodidad, quien lo desee puede colocar una manta o esterilla y/o un almohadón en la cabeza. Para ayudarnos a arrancar a reír, podemos imaginar una situación divertida, recordar alguna broma divertidas, o visualizarnos en algún momento de nuestra vida en la que nos hayamos reído.

También podemos empezar riéndonos con las distintas vocales de manera forzada, hacer sonidos absurdos, pequeños gritos o resoplidos, todo aquello que nos produzca algún tipo de gracia. Aunque parezca que  al principio es una situación poco real, no importa, si vamos forzando la risa, a los pocos minutos aparecerá como por arte de magia la verdadera carcajada.

Deja salir la risa, sin pensar en ella, notar las vibraciones que se producen en tu vientre y abajo en las plantas de los pies. Deja que la risa se mueva libremente por todo tu cuerpo. Si necesitas patalear, hazlo, si quieres rodar por el suelo, suéltate y rueda. Deja que tu cuerpo se mueva libremente hasta que tu risa se extinga y desees parar.

La etapa final de la meditación es de silencio. Vuelve a la posición inicial, tumbada con las piernas flexionadas y las plantas de los pies en contacto con el suelo, mantén los ojos cerrados y enfoca tu mente en tu respiración. Disfruta de la sensación de bienestar que te inunda todo el cuerpo, deja fluir la imágenes que aparecen y déjate inundar por el silencio la plenitud y el sosiego.

La risa trae con ella efectos positivos que funcionan poniendo en marcha innumerables mecanismos físicos y mentales. Es también diversión, expresividad, y una manera aflojar la tensión. Practica a menudo la meditación de la risa  y te ayudará a mantenerte en el presente, te aportará una buena dosis de alegría y te permitirá mantenerla siempre activa  para ti.